por Alfredo Garcia abril 03, 2020

 

La consabida crisis de los medios en general, y del periodismo chileno en particular, hace que desde hace unos años no podamos tomarnos demasiado en serio las pautas noticiosas. Sin embargo, lo que sucedió en 2004 con el llamado «alien del Parque Forestal» fue incluso más allá de una chapuza o un viral sobredimensionado. Tan extraño protagonista noticioso cabe en una categoría nueva, que por cierto merece todo nuestro respeto. Asombró, hizo sospechar y puso a trabajar en la verificación de su identidad a miles en nuestro país y también el extranjero. 


Descartado o venerado, el alien del Parque Forestal no ha sido olvidado. 


Pero no fue un periodista sino un ingeniero civil mecánico —Germán Pereira, penquista residente en Santiago— quien tomó la extraña fotografía que iniciaría la leyenda de nuestro extraterreste urbano favorito, ente de más o menos un metro de altura que conocimos un otoño caminando seguro y con cierto apuro hacia el Museo Nacional de Bellas Artes. Su retratista reportó más tarde en webs de aficionados a la ufología:


«El 10 de mayo de 2004 decidí tomar algunas fotos en el Parque Forestal que al día siguiente descargué en mi computador. Pensé que era interesante fotografíar a carabineros patrullando ese sector, y capté diez imágenes alrededor de las 17:40, desde la esquina de las calles José Miguel de la Barra y Cardenal José María Caro, frente al Bellas Artes, hacia el Oriente. Era un día nublado,  y el sol se había escondido. Mi cámara digital (Kodak DX6490) se ajustó a una baja velocidad (1/10 seg.), y por eso la foto quedó movida. Además, el zoom óptico (10x) contribuyó al resultado borroso. De todos modos, la imagen me asombró. Certifico que no es un fraude ni nada similar, y por eso la he hecho pública y contactado al equipo de CIFAE-Chile [Corporación de Investigación de Fenómenos Aéreos]. Sólo quiero conocer la real naturaleza de la imagen que aparece, y si acaso alguien más ha captado algo similar en otra foto. Nada más».


La foto de Pereira no tardó en llegar a técnicos de la empresa Kodak, en Estados Unidos, que la sometieron a un detallado análisis que comprobó que no había manipulación en ella. A la vez, famosos aficionados a la vida extraterrestre, como Scott Waring, dieron la imagen por verídica, y hasta le atribuyeron intenciones a su protagonista: 


«Esta es una de las imágenes de extraterrestres más asombrosas que he visto nunca —escribió Waring en su blog UFO Sightings Daily—. Esta pequeña especie en particular está muy interesada en todas las áreas de la actividad humana. Por ejemplo, esta misma pequeña especie de extraterrestre voló y se estrelló en su OVNI en una granja en 1896 en Aurora, Texas. Estaba tan ocupado mirando cosas que no se dio cuenta que estaba a punto de impactar contra un molino de viento en la granja… Y entonces el OVNI explotó […]. Esta especie tiene mucho riesgo de reunir sus pruebas, y les gusta hacerlo en persona, en lugar de usar computadoras y drones».


Otros analistas, sin embargo, atribuyeron el revuelo en torno a la imagen a un fenómeno conocido como pareidolia, que es cuando creemos ver algo que en realidad es otra cosa. La escasa definición de la foto ayuda a que lo que en verdad fue un perro (o un guarén, o incluso un niño) se haya convertido en el alien chileno más famoso post año 2000. Gente dispuesta a darle una oportunidad no falta, como un sociólogo citado hace unos años por el diario español ABC, presidente de la agrupación de Investigaciones Ovnilógicas de Chile (Aion):


«En Chile se han comprobado durante los últimos 61 años más de 600 avistamientos, especialmente en la región norte, zona que ha sido protagonista de casos realmente sorprendentes, incluido un contacto con un extraterrestre».


El alien del Parque Forestal camina rápido para ratificar su tesis. Al parecer le gusta sentirse ya parte del patrimonio nacional.


1 Respuesta

Eduardopeyote
Eduardopeyote

abril 05, 2020

Excelente artículo. Salud por el marcianito.

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